Sinforoso Portilla Capristán


SINFOROSO PORTILLA CAPRISTAN. Paiján
🇵🇪 Poeta, antropólogo, gestor cultural e investigador social. Miembro del Movimiento Cultural Literario Nokanchi Kanchu



PAIJAN MILENARIO ...Sinforoso Portilla Capristan
🇵🇪🇵🇪
ADMIRO TUS PAMPAS
DONDE GERMINO LA GRANDEZA DE MI AMADO PUEBLO
ADMIRO LO FERTIL DE TU SUELO, DE TU GENTE
ADMIRO TUS COSTUMBRES, TUS TRADICIONES
ADMIRO TU PASADO
Y TU PRESENTE
ADMIRO LA GENTILEZA
DE TUS VISITANTES
ADMIRO TU FUERZA PARA LEVANTARTE ANTE LAS DESGRACIAS
ADMIRO TU VERDOR
TU CAMPIÑA
TUS CERROS TU PLAYA
INDISCUTIBLE Y ETERNA.
AMO A ESTE PEDACITO DE TIERRA DE POETAS Y CANTORES
YO, AMO A PAIJAN
Y TU ?

😉Te pienso austera
Engalanada de frío
Temblando de emoción
Sobrecargada de vestidos
Propios de la estación.
Te pienso como un racimo de frutos
Jugosos.
Con un aroma de viento
Envolviendo al tiempo
Empedernido en ajar tu piel.
Allí, en esa huerta aún viva
La penumbra del olvido
Aprieta tus deseos
De veranos dorados
De primaveras lejanas
De mansos otoños
Y de aguas por venir.
Por algún resquicio
Cuando mis pasos me llevan a ti
Escucho voces de antaño
Aquellas que sueño y extraño
El abuelo Aurelio
La mamá Braulia
Caminando con lentitud y amor
También se oye como un eco
De ternura la voz de Angélica Vasquez
Impidiendo herir a las verdes
Sementeras en flor.
Hoy llevo a Luis
Mira con entusiasmo y sonríe
Y le cuento el verde pasado
De esta huerta que aún vive
Y se alimenta del murmullo infinito
De los cuidados del Tío TITO.
De una acequia y su ramal
Las dos tomas .
y una canción sin final.
Paiján postrimerias de Enero 2024.


Todas las reacc

ESTACION PROHIBIDA.
I
Ya estaba decidido, Luca, ordenó sus apuntes, su rostro no había cambiado nada desde que decidió llevar a cabo su plan.
Una hora le bastó para detallar minuciosamente lo que tenía que hacer, bebió agua fría, se encaminó hacia la puerta principal de su humilde casa, en el trayecto se topó con su despreocupada mamá, la saludo poniéndole la mano sobre el hombro, acarició sus cabellos y le dijo con voz de ilusionada doncella -ya vuelvo mami, voy a la ferretería a comprar clavos- no tardes Luca, hace frío , le recomendó su mamá.
Luca, a la sazón, tenía veinte años, con su metro setenta de estatura, era seleccionada en el equipo de basquetbol de su universidad, ágil e incansable, estudiante aplicada y buena compañera, en su barrio, vecina solidaria, respetuosa , había crecido en ambiente vecinal pacífico, pero su hogar era disfuncional, la figura paterna ausente desde cuando ella cumplió quince años su padre decidió alejarse, sin mediar explicación alguna, hasta ese momento todo marchaba bien, ella hija única, mimada y consentida.
Ya en la ferretería, Luca, pidió tres metros de soguilla resistente, no muy gruesa le dijo al vendedor, el chino la miró con severidad, y le preguntó -cómo para que quieres - , ella le respondió, - para amarrar a mi perro- , midió el chino los tres metros de una soguilla de colores, la envolvió, Luca, pagó quince soles y se retiro.
Llegó a la plaza de armas, descansó en una de las marmoleadas bancas, escudriño la multicolor soguilla, la palpó y en su angelical rostro se dibujó un gesto de satisfacción , pero sus manos eran recorridos por un temblor incesante, su pecho se agitó, sintió miedo, se nubló un instante su visión, una brisa friolenta de invierno, se posó en su rostro, cuál mariposa sin alas, los pocos árboles de la plaza se meneaban intranquilos y vacilantes, volvió a tomar agua, se calmó y se dijo así misma, -Luca, ya está decidido-, cerró la bolsa que contenía la soguilla, y se encaminó a su morada, allí la esperaba su madre, que parcamente le alcanzó a interrogar ¿compraste los clavos Luca?, Luca, con voz sin sospechas escuetamente respondió -si mamá-
En su habitación, Luca tomó sus apuntes, los leyó dos veces, suspiró profundamente, volvió a beber agua, acomodó su celular entre la almohada y su cama, no sin antes haber manipulado con discreción algunas teclas, salió un instante a la calle, no muy lejos de allí habían frondosos árboles de espinos y algarrobos, con anterioridad había elegido un algarrobo joven, al cual le hizo dos incisiones, en unas de sus ramas. Ya era de noche , apenas la luna se mostraba entre espesos nubarrones y los chirrido de los insectos nocturnos alfombraban la sonoridad apenas luminosa de aquel incipiente bosque.
Primer capitulo de ESTACION PROHIBIDA, escrita en Paiján en abril de 2020..





¿CONOCEN AL CACIQUE DE CHUMPON?
CHumpon, allá en los albores de su presencia geográfica, junto al arenal de su emblemático cerro, fue seno de un asentamiento humano Moche, testimonios arqueológicos encontrados, así lo demuestran, pero con exactitud, no tiene partida de nacimiento, como los demás centros poblados que circundan Paijan.
Sus pobladores, férreos y aguerridos agricultores han traspasado el tiempo y han mantenido el amor por su querencia.
En mi caminar investigatorio, hoy me encontré con un personaje, que es una referencia valiosísima sobre el devenir histórico de CHUMPON, no voy a escribir su nombre completo, porque me dijo, yo soy mas conocido como el CACHITO SOLANO DE CHUMPON, o también como me llamo hace mucho tiempo, en una canción don FELIPE HERRERA CACERES, "EL CACIQUE DE CHUMPON".
Aqui les presento al "CACIQUE DE CHUMPON"

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